Hoy es el día y, éste, el momento

Don QuijoteDon QuijoteDon Quijote, de CézanneDon Quijote, de CézanneAunque el tiempo sea una sensación de quienes observamos o somos conscientes de nuestra propia existencia, sí es cierto que nos permite pormenorizar, focalizar, detalles de la realidad; de eso que llamamos realidad. Por eso viene a cuento lo del día y el momento del título. Cada vez que cargamos de significado un ciclo de observación de la naturaleza tenemos la oportunidad de renacer, o reiniciar nuestros ordenadores, como podríamos ver en cualquier anuncio de estas herramientas, cada vez menos toscas, aunque todavía necesitadas de este toque de animalidad singular que aportamos al conjunto del todo. Hagámoslo, pues. ¿Por qué no?

Tenemos ante nosotros un tiempo de extraordinaria complejidad, un tiempo oscuro, impuesto de manera inclemente, e inconsciente, por personas y corporaciones -que, naturalmente, forman personas- que entienden la existencia como un negocio y no como un prodigio. Este será, lo está siendo ya desde hace mucho, un tiempo de desesperación en múltiples aspectos. Nada ni nadie estará al margen: ni las empresas, ni los gobiernos, ni los pueblos, ni los mercados,  todos ellos formados por personas. A nosotros, pues, nos corresponde reinventar el mundo y no podemos escapar a este compromiso. Antes o después habremos de afrontarlo o acabaremos aniquilando la especie. Creo que todos  sabemos, en el fondo de nuestras conciencias, que esto es así.

Don Quijote

Pero cada crisis encierra universos de creación y, como lo que somos es producto y consecuencia de lo que recordamos, recordemos las luces que hemos ignorado a lo largo de nuestra memoria, colectiva o personal. Yo, hoy, ahora, os dejo esto como regalo de Año Nuevo, con mi deseo de una prosperidad integral. Todo es posible. La vida es una continua sorpresa: a veces, incluso agradable.

 

Don Quijote

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