La articulación de la palabra

El fundamento

 

Dice José Ángel Valente en su versión  << Kata Ioanen>>

 

En el principio era la Palabra

y la Palabra estaba cerca del Dios

y Dios era la Palabra.

Ésta en el principio estaba

cerca del Dios.

Por medio de ella todo fue creado

y nada fue creado sin ella.

 

La primera vibración, en el vacío de vibraciones, creó el mundo. Los físicos cuánticos hablan de múltiples mundos, infinitas primeras vibraciones, explosiones y distintos desarrollos… El Multiverso es tal.

Al igual que ocurre con la materia oscura del Universo, de la que conocemos su existencia, su comportamiento profundo, cuántos planos afecta y de qué manera, es todavía un misterio inexplorado.

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Un idioma no lo es solamente por el significado de sus palabras. Éstas, escritas, son solo un “plano” para no perderse, no están completas… aunque no es poca cosa. Su verbalización, en cambio, introduce en ese “plano” todo un idioma en sí mismo que dota a ese continente, que es la palabra escrita, de un contenido abstracto complejísimo que provoca resonancias impensadas en quien escucha esa vibración sonora, más allá de lo que la lectura del código escrito procura. Ese otro idioma, el de la sonoridad, ha de encontrar una forma de convivencia coherente con el idioma escrito. La profunda comprensión de un texto implica una correcta articulación sonora de las palabras que lo componen, aunque ese texto sea leído en silencio; el sonido y la forma de articular del lector resuenan en su memoria, evocando así la catarata de sensaciones que le provoca esa unión de idiomas. Una persona que lee mal (y por tanto hace una interpretación incorrecta de aquello que lee) en voz alta, también lo hace mal en silencio. Este déficit impide la profunda comprensión de un texto y si de lo que hablamos es de textos poéticos, filosóficos o sociales, en los que el complejo entramado emocional y cultural de quien lee, resulta determinante para apreciar de una u otra forma aquello que lee, la cuestión se manifiesta como esencial para la verdadera comprensión de un idioma.

El carácter de los pueblos se dice, y parece ser que con fundamento, está marcado por la orografía y el clima. Bien: la manifestación de ese carácter, a la hora de describir el mundo, se expresa a través de la oralidad, del sonido con que un idioma describe unas mismas cosas de forma diferente: luz, licht, luce, light, lumière, llum… La resonancia de esas verbalizaciones del mundo percibido son el auténtico ADN de su carácter primigenio.

La anécdota de Alejandro Magno leyendo en silencio una carta en medio de una campaña ante el estupor de varios de sus generales, no por conocida resulta menos reveladora de la importancia que la oralidad tiene en nuestra manera de describir y organizar el mundo y su huella en nuestra historia.

Todo este asunto tiene la engañosa apariencia de ser, casi, un lugar común, pero nada más lejos de la realidad. Los excelentes trabajos que los especialistas han realizado sobre el lenguaje, en muchos de sus distintos campos de análisis, son anotaciones de la observación de un fenómeno que es, en realidad, inaprensible. Konstantin Stanislavsky (si habláramos de actores) también recogió y ordenó en sus estudios, una serie de pautas, de elementos comunes, observados en intérpretes notables y detestables de su época. Lo que quiero decir es que no hay estudio teórico que ayude a nadie a verbalizar coherentemente un texto, no digo ya interpretarlo con inspiración, como sería la meta a lograr por los  actores. La verdadera comprensión de la “totalidad” de un texto, se realiza a través de una indagación empírica, por más que  tenga una argumentación teórica.

No hay manera de transmitir este conocimiento si no es a través de un viaje físico. No hay explicaciones teóricas sobre comprensión del texto que valgan cuando alguien no es consciente de cómo está verbalizando: hay que colocarle el espejo sonoro delante y hay que acompañarlo porque se trata de emprender un duro proceso de “desaprendizaje de la propia oralidad”.

La “palabra propia”, esto es: la que dice el individuo en un momento de su vida real y que refleja sus sentimientos espontáneamente, se articula  con  una   determinada  coherencia sonora, sin mediar su formación, mientras que la “palabra aprendida”, aquella que se verbaliza tras ser escrita por él mismo o por otro, memorizada o no, tiende a articularse incoherentemente a nivel sonoro, con acentuaciones y líneas de argumentación tonal artificiales.

No debemos  confundir la correcta oralidad con artificio o falsedad, muy al contrario, pues la verdadera naturalidad oral nace de la adecuada y solvente articulación de las palabras.

Los españoles, en general, nos expresamos con una  dificultad que sorprende, en comparación con nuestros hermanos en el idioma de la América Latina, sin ir más lejos. Existe un pudor, más o menos generalizado, a la hora de expresarse en público. Personas  que hablan otras lenguas pueden acercarse a nuestro idioma sin ese complejo y este trabajo les ayudará descubrir el misterio que contiene este idioma extraordinario.

Para la primera vez que se accede al programa.

La finalidad del trabajo a realizar en este campo es llegar a asimilar correctamente lo que significa la acentuación natural de las palabras y la forma en que, a nivel sonoro, se relacionan unas con otras para que una frase pueda ser comprendida. Llegamos así a la articulación de una frase completa, un pensamiento compuesto por varias palabras, con sus acentos y puntuaciones, que verbalmente se traducen en inflexiones tonales que reflejan las del pensamiento, con el objeto de introducir matices diferenciadores, sin los cuales sería más difícil comprender el sentido de aquello que oímos. En el caso de la literatura dramática, además, sería imposible la comprensión de todo aquello que no está dicho con palabras pero que está contenido en ellas y habita entre ellas; lo no explícito.

Palabra pronunciada - copia

 

Apartados del trabajo:

–    Articulación vocal.

–    Valor de la sílaba (tratada como nota musical).

–    Acentuación.

–    Ataque.

–    Salida.

–    Relación tonal (con otras palabras).

–    Líneas de argumentación tonal.

–    Puntuación. Traducción formal en el lenguaje hablado.

– Argumentación tonal avanzada y sus implicaciones en la intención de una determinada frase.

–   Trabajo con los acentos sonoros (vocales y consonantes) según procedencia, clase social, carácter o comportamiento.

 

Tiempos

La efectividad profunda de este trabajo se empieza a mostrar después de un trimestre de trabajo diario a razón de tres o cuatro horas cada día, cinco días a la semana, aunque tras las primeras cuatro semanas, se empiezan a incorporar al proceso de desprendizaje las primeras acciones inconscientes, automatizadas.

Es posible hacer talleres de tres, dos, e incluso de una semana, teniendo en cuenta que el trabajo mostrado en el taller debe continuarse fuera de él, de forma disciplinada, para lograr la independencia vocal deseada.

Se suelen plantear ciclos de 5 días semanales,  cuatro horas diarias y grupos  de 10 a 15 personas, aunque pueden asistir oyentes.

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