El texto interior ante la cámara

Cómo hacer creíble tu personaje y dejar al director en paz

La riqueza de una interpretación reside, no solo en cómo actuamos cuando nuestro personaje tiene texto, que por supuesto tiene importancia y mucha, sino en cómo escuchamos, o miramos un paisaje o una escena terrible, en cómo lo no explícito completa la información que le damos al espectador y el momento en que decidimos hacerlo. Lógicamente, la sintaxis final pertenece al director por lo que muy a menudo nos enfrentamos al problema de querer hacer más de lo conveniente; contar toda la historia de nuestro personaje en cada plano, por mor de dar coherencia a nuestro trabajo.

El “comportamiento” es lo que primero define a un personaje y lo que le sostiene a lo largo de una película, pero pensemos un momento en lo siguiente: todo el tiempo estamos hablando en nuestro interior, ya sea como respuesta no dicha a alguien con quien hablamos, o algo que oímos de pasada, o bien hablando con nosotros mismos. La forma y precisión con la que “decimos” en silencio ese texto – en un primer plano, en uno corto o medio – proporciona la coherencia del comportamiento del personaje, que ya debemos dar con la gestualidad corporal, y la completa. No solo eso; nos permite ser libres en nuestra creación y permite al director ser libre de construir el relato final, sin interferencia alguna por nuestra parte.

Este taller propone un trabajo de campo, una indagación empírica sobre cómo hacer esto posible más allá de propuestas, que son perfectamente lógicas y razonables, sobre la teoría de la interpretación pero que tropiezan con el salto mortal de cómo hacer para encarnarlo, y esto, hacerlo de una manera “universal”, útil y concreta para cualquier tipo de formación actoral.

El taller se desarrolla todo el tiempo ante la cámara, planteando los tiros diferentes y el orden de rodaje que se encontrarán en la situación real: trabajo por campos de luz, generales, medios, cortos etc y, por supuesto, orden no lineal de la historia.

Podremos comprobar que un trabajo coherente lo es en el cine y en la escena, indistintamente, con una sutil diferencia de proyección mental.

Trabajaremos la concreción del texto interior y que que hay que “decir” mentalmente: cuanto más focalizado, más preciso sea, más se reflejará en la cámara.

Tabajaremos textos contemporáneos del medio y, como contraste comparativo, textos clásicos. Descubriremos la tormenta interior en la quietud aparente: controlar el fuego, sin que este desaparezca.

Se trabajará con grupos de 4-5 personas y hasta un máximo de 3 ó 4 grupos y podrá haber oyentes.

El taller, para que sea útil de verdad, ha de ocupar un mínimo de 1/2 semanas, a razón de 4/6 horas diarias, de lunes a viernes.

Foto Esposados Cabina

 

Pedro Mari Sánchez.

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